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Un poco de Antropología

Hoy nos gustaría hablaros un poco de la Margaret Mead (1901-1978).

Fue una antropóloga y poeta estadounidense. En sus investigaciones etnográficas de las décadas de 1920 y 1930, puso en entredicho la visión sexista biologista que prevalecía en las ciencias sociales en EE.UU. según la cual la división sexual del trabajo en la familia moderna se debía a la diferencia innata entre el comportamiento instrumental (público, productivo) de los hombres y expresivo de las mujeres.

En su estudio comparativo Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1935), Mead introdujo la idea revolucionaria de que, por ser la especie humana enormemente maleable, los papeles y las conductas sexuales varían según los contextos socioculturales. Fue, así, precursora en la utilización del concepto de «género», ampliamente utilizado posteriormente en los estudios feministas.

Pero no voy a seguir, todos los datos para conocerla mejor están muy al alcance de la mano de cualquiera. Quería contaros una anécdota que viene en pocos libros y en pocos artículos sobre ella: una vez, en un seminario, un estudiante preguntó cuál consideraba ella que era el primer signo de civilización en una cultura. El estudiante esperaba que Mead hablara de anzuelos, ollas de barro o piedras de moler.

Pero no. Mead dijo que el primer signo de civilización en una cultura antigua era un fémur que se había roto y luego sanado. Mead explicó que en el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes huir del peligro, ir al río a beber o buscar comida. Eres carne de bestias que merodean. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane.

Un fémur roto que se ha curado evidencia que alguien se ha tomado el tiempo para quedarse con el que se cayó, ha vendado su herida y le ha ayudado a alimentarse. Es decir, los cuidados.

En estos tiempos que nos rodean, quizá sea importante recordarlo.

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